RIM (IMRT)

La Radioterapia de Intensidad Modulada (RIM) es una técnica altamente especializada de tratamiento que dirige la radiación de alta dosis hacia un objetivo definido, como un tumor, evitando daños a las estructuras sanas circundantes.

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Video cortesía de Varian Medical Systems (en inglés)

La Radioterapia de Intensidad Modulada (RIM) es una nueva forma de tratar a pacientes con radioterapia. La RIM es el tratamiento tecnológicamente más avanzado disponible en la radioterapia externa. Al permitir al oncólogo tratar los cánceres con mayor precisión que antes, las tasas de curación de ciertos tipos de cáncer pueden aumentar mientras que disminuyen los efectos secundarios del tratamiento. Es el avance más grande en la radioterapia en los últimos 30 años, parecido al avance de la era de la hélice a la era del jet en la aviación.

Una de cada tres personas serán diagnosticadas con cáncer. Más de la mitad serán tratadas con radioterapia. La radiación se ha utilizado para tratar el cáncer en los últimos 100 años, y sigue siendo la mejor arma disponible para el tratamiento contra el cáncer.

En los primeros años de existencia de la radioterapia, se descubrió que rayos X de baja energía eran muy eficaces para el tratamiento de cánceres superficiales de la piel. Máquinas de alta energía y luego Cobalt fueron desarollados para tratar cánceres más profundos. Sin embargo, estas primeras máquinas a menudo exponian la piel a dosis mayores de radiación que el tumor en si, limitando las tasas de curación. Hace treinta años, se desarrollaron los primeros aceleradores lineales, que son máquinas que aceleran los electrones a casi la velocidad de la luz para generar rayos X de mayor energía. Estas máquinas han permitido tratamientos con mayor dosis de radiación siempre permaneciendo por debajo de la tolerancia de los tejidos circundantes normales. Esto ha resultado en tasas de curación más altas para muchos tipos de cáncer. En 1970, la tasa de curación para el cáncer fue del 25%, hoy es del 60%.

IMRT Radiation Therapy

Imagen de un acelerador lineal moderno con colimadores de hojas múltiples para darle la forma deseada al haz de radiación.
Imagen cortesía de Varian Medical Systems.

Con la meta de seguir mejorando en nuestra lucha continua contra el cáncer, tenemos que administrar dosis más altas de radiación para matar todas las células cancerosas. Al mismo tiempo, es crucial permanecer por debajo de los niveles de tolerancia de los tejidos normales circundantes, para evitar efectos secundarios que puedan ser perjudiciales para el paciente. La RIM permite exactamente eso. Los resultados son mejores tasas de curación y disminución de los efectos secundarios, o ambos. Por lo tanto, nos permite avanzar hacia nuestro objetivo final que es curar a todas las personas que desarrollan cáncer y evitar por completo los efectos secundarios del tratamiento.

La RIM es una técnica de tratamiento altamente especializada que dirige cada haz de radiación de alta dosis a un objetivo definido, como el tumor por ejemplo, pero limitando la dosis a las estructuras sanas circundantes. En la radioterapia convencional los haces de radiación que se utilizan para destruir las células tumorales en el cuerpo son siempre de la misma intensidad o fuerza. Algunos tejidos fuera del área de tratamiento se pueden proteger utilizando bloques de plomo, pero inevitablemente son indiscriminadamente expuestos a la radiación cuando esta entra y sale del cuerpo. La RIM es mejor que la radioterapia convencional por dos razones.

En primer lugar, la planificación del tratamiento se realiza de una forma totalmente nueva llamada planificación inversa. La planificación en la radioterapia convencional involucra la utilización de haces de radiación para tratar un tumor, luego mirar el resultado y ajustar los haces para conseguir el mejor resultado final en un proceso de ensayo y error. La RIM utiliza una planificación inversa, en la cual el equipo intenta dar la dosis suficiente para matar completamente el tumor manteniéndose dentro de los niveles de tolerancia de la médula espinal y el riñón. La computadora entonces crea miles de combinaciones de campos de tratamiento y finalmente produce el plan de tratamiento más efectivo. Al equipo le toma 8-40 horas para elaborar cada plan, un humano tardaría 10 veces más en hacer el mismo trabajo y lo haría sin la misma efectividad.

En segundo lugar, es igual de importante la capacidad de ajuste o modulación de la fuerza o de la intensidad del haz de radiación en la RIM para minimizar la dosis fuera del tumor. En otras palabras, la intensidad del haz varía en todo el campo de tratamiento. Para explicarlo mejor podemos comparar a la radioterapia convencional con una cabeza de una ducha que dirige una cantidad uniforme de agua a través de cada apertura. La RIM nos permitiría variar la fuerza de la corriente de agua que sale de cada apertura (cada corriente individual de agua representa un haz de radiación). En lugar de ser tratados con un solo chorro de agua grande e uniforme desde varios ángulos, el paciente es tratado en lugar muy pequeño con muchas más corrientes de agua, cada una muy pequeña y con una intensidad diferente. El resultado en la RIM es que en lugar de ser tratados con 2 a 6 rayos gama de radiación, el paciente es tratado con 80 a 200 dosis pequeñas administradas al tumor de forma diara. Esto nos permite mantener eficazmente la radiación fuera de una estructura normal para evitar lesiones. Al alcanzar este nivel tan alto de precisión podemos administrar una dosis más alta al tumor sin causar daños a las estructuras sanas circundantes. Con el paso del tiempo, se ha descubierto que el aumento de la dosis de radiación en el tratamiento ha aumentado también las tasas de curación del cáncer.

"RMG ha invertido mucho en capital humano y técnico para que la técnica de tratamiento de RIM esté a disposición de nuestros pacientes en San Diego. Queremos proveer a nuestros pacientes con todas las armas necesarias para ayudarles a combatir su cáncer."


Donald B. Fuller, M.D.
Radioncólogo

El proceso para tratar a un paciente con radioterapia de intensidad modulada (RIM) es un proceso muy elaborado que lleva mucho más tiempo y que requiere de un esfuerzo mayor por parte de las personas y los equipos involucrados que en el tratamiento de radioterapia convencional. Primero se inmoviliza al paciente en una posición cómoda. A veces, esto incluye el uso de una máscara inmovilizadora personalizada. Luego el paciente es explorado en la posición de tratamiento utilizando un escáner TAC dedicado de alta velocidad. Las imágenes se descargan a un equipo de planificación de tratamiento muy sofisticado y rápido. El médico que lo atiende se sienta frente a la pantalla de un ordenador y dibuja, delineando el tumor, su extensión microscópica, los nódulos linfáticos que puedan estar implicados en la zona, y todas las estructuras sanas de la zona en la que la dosis debe ser monitoreada. En la zona de cabeza y cuello, podría ser necesario en cada Tomografía, delinear entre 12 y 14 estructuras que están separadas por intervalos de 3 a 5 mm (1/12 a 1/5 de una pulgada). Cuando sea necesario, otros estudios de imágenes, como resonancias magnéticas o tomografías por emisión de positrones (TEP) pueden ser "fusionados" con las imágenes de la TAC de planificación con el fin de definir con mayor precisión el tumor, su extensión, y los tejidos normales.

Luego el departamento de física comienza su trabajo para producir un plan de tratamiento. El físico trabaja con el radioncólogo en una colaboración parecida a la de un anestesista con un cirujano ya que al igual que no es posible realizar una cirugía importante sin un anestesista de primera categoría, tampoco es posible hacer la radioterapia sin un físico de primera categoría. Cabe recalcar que los físicos en RMG son de los mejores en la industria. El físico dirige al ordenador para iniciar el proceso de planificación, y luego monitorea el progreso. Muchas veces son necesarios varios ajustes para producir el plan más efectivo para tratar al paciente. El médico y el físico luego se reúnen para mirar el plan, revisan cuidadosamente la dosis al tumor y a los órganos sanos circundantes en cada tomografía, para garantizar que el plan es el más favorable para el paciente.

Antes de que se administre la primera dosis de radiación al paciente, se deben completar dos pasos importantes. Primero, un maniquí con la misma densidad que la del cuerpo humano se pone en la mesa de tratamiento y se trata de la misma manera en que se tratará al paciente. Segundo, mediante un análisis dosimétrico complejo, utilizando tanto películas como diodos, la dosis para cada zona se calcula precisamente. A continuación, se capturan imágenes del paciente, que se comparan con radiografías digitalmente reconstruidas generadas por un equipo sofisticado. Una vez que estos pasos se han completado, se puede administrar efectivamente el tratamiento al paciente. A menudo se necesitan más de 40 horas de tiempo del personal clínico para tratar a cada paciente.

La Radioterapia de Intensidad Modulada (RIM) ha demostrado ser particularmente útil para tratar cánceres de próstata y de cabeza y cuello. Otras zonas del cuerpo que tienen el potencial de ser beneficiadas por el tratamiento de la RIM incluyen el pecho, la pelvis y cualquier tumor que se envuelve alrededor de órganos críticos o tejidos sanos.